La idea era patrocinarnos unos a otros los sueños, proyectos y descaches que tuviéramos ganas de hacer y, sobre todo, jugar a cumplir roles diferentes a los que siempre hacemos en nuestros trabajos habituales.
Muchas reuniones, filosofadas, mails, fiestas y dos videos después, podría decir que El Grupo Equivocado no fue exactamente el colectivo que pensaba que iba a ser.
Fue mucho más. Fue el semillero de un montón de amistades que perduran. Fue la posibilidad de volver a tener un "parche", en estas edades treintonas donde parchar con más de dos amigos se dificulta. Fue un espacio para contarnos ideas, prestarnos cosas, proyectarnos, tomar vino, hablar paja, reírnos, y... ¿ya dije tomar vino?
En un año hicimos dos videos y muchos, muchos ensayos del cabezote, a los cuales vinieron pocos, pocos. Pero el simple hecho de haber estado en contacto, sin compromiso alguno, sólo por las ganas de vernos, oírnos o leernos me hizo muy feliz.
Espero que a ustedes también.
Este año se viene con novedades. El Grupo Equivocado ya es un señorito y como tal, se nos independiza.
Quisiera contarles por qué, pero viéndonos las caritas de año nuevo en una nueva reunión -espero que exitosa, no equivocada- en mi casa.
Juliana